El gobierno nacional cerró el canje de la deuda en dólares
El Gobierno nacional concluyó ayer el proceso de canje de la deuda en dólares bajo legislación extranjera, por unos U$S 66.000 millones, y habría alcanzado los porcentajes de adhesión necesarios para normalizar todo el pasivo externo, indicaron fuentes oficiales. Si bien existe satisfacción oficial por las proyecciones, se indicó que el lunes estarían los porcentajes finales de adhesión, ya que se debe procesar toda la documentación. Voceros de la Casa Rosada señalaron que el resultado es “muy bueno y alto, y las caras que se ven en el Ministerio de Economía son de satisfacción y tranquilidad”. Las fuentes consultadas estimaron que los porcentajes de adhesión estarán largamente “por encima del 75%” sin dar mayores precisiones, y los más optimistas especulaban con alcanzar un nivel del 90%.
La aplicación de una cláusula
Los analistas proyectan que el nivel de adhesión superaría los umbrales previstos en los distintos tipos de bonos, lo que permitiría al Gobierno hacer ingresar a quienes en un comienzo no aceptaron la propuesta, por la aplicación de las Cláusulas de Acción Colectivas. Esas cláusulas establecen, según cada tipo de título, que si entre el 65% y 85% de los tenedores aceptaron el canje, el resto debe acogerse. El proceso llevó ocho meses desde el momento en el que el Gobierno -el 21 de enero pasado- anunciara la intención formal de reestructurar la deuda. El plazo final en sí se reduce a cuatro meses si la fecha en cuestión pasa a ser la del 21 de abril, cuando la Argentina presentó ante la SEC, el órgano de contralor bursátil de EEUU, la propuesta de reestructuración de deuda, enmendada en dos oportunidades hasta la oferta última formulada el 4 de agosto, tras el acuerdo alcanzado con los grupos acreedores más duros. Así, la Argentina puso ayer punto final al asunto y el 4 de septiembre quienes hayan ingresado a la operación tendrán en sus cuentas lo nuevos bonos, con menos intereses y con vencimientos más largos.
Los tres factores negativos
El porcentaje comprometido del PBI aumentó considerablemente de 2017 a 2018. Tener el 90% del Producto afectado con deuda no es lo central, sino sus vencimientos. Los países pueden realizar el “roll over”, un procedimiento en el que se intercambia deuda por otra con el fin de solo pagar intereses, no capital, en los plazos acordados inicialmente. Así lo explica un reporte de la Fundación Federalismo y Libertad. “Este procedimiento solo se puede llevar a cabo cuando el país deudor tiene un determinado nivel de confiabilidad y un horizonte de crecimiento”, acota. Con el cambio de gobierno en 2015 se generó una expectativa en ese sentido. Pero se complicó el esquema. La gestión de Mauricio Macri reperfiló el pago y la mayor parte del vencimiento se concentró en años posteriores. A diciembre pasado, esa deuda quedó en unos U$S 323.100 millones. La economía argentina no crece desde 2011. La burocracia, la falta de reglas caras y las altas tasas impositivas impiden que el país avance. “Es fundamental generar crecimiento, ya que sin él -acompañado por una reducción del gasto público- no podrán afrontarse los pagos futuros”, expresa el reporte elaborado por el analista de la fundación, Nahuel Ríos.
Deuda y crecimiento
La bancarrota de un país se determina por la cantidad de dinero prestado que este recibe y su crecimiento. “Es importante tener una política fiscal superavitaria, ya que es la sociedad la que paga estos préstamos. Además, se debe tener en cuenta en qué se gastan los fondos adquiridos: gastos corrientes o de capital. Si se toma deuda para hacer frente a los primeros se genera un doble problema, un doble gasto”, advierte Federalismo y Libertad. Por otra parte, si se destina a inversiones en capital, la situación tiene una lógica distinta: si los fondos se utilizan para aumentar la productividad y generar aumento del flujo futuro de fondos, esto permitirá pagar los préstamos.
¿Qué nos espera?
Según la Fundación, el actual gobierno, al igual que el anterior, renegoció y tomó más deuda. Ambos hicieron un despilfarro del gasto público y no generaron posibilidades de crecimiento. Con este tipo de políticas solo se compromete el futuro de la sociedad,
que tendrá que trabajar para hacer crecer este país y que con el pago de impuestos afrontará la deuda que toman los presidentes en conjunto con el poder legislativo. Si Argentina no crece, no podrá afrontar los pagos, y la historia continuará con la siguiente administración. Dejamos atrás el noveno default, lo que a los ojos del mundo indica que somos unos incumplidores seriales. Ayer fueron los “fondos buitres”; hoy es Black Rock y mañana será cualquier otro fondo que invierta en el país. “Mientras tanto, los gobiernos constantemente inventan y exponen supuestos enemigos que les sirvan como falaz justificación a la “moralidad de no pagar”, y se esmeran en ignorar los errores sistemáticos sobre el gasto público que en realidad llevan a esta situación”, observa en su informe mensual.